NOSOTROS

Luz al mundo y vida a la iglesia por medio de la
predicación poderosa y precisa de la Palabra de Dios.

PROPÓSITO

IDEAR tiene el propósito de extender el Reino del Señor Jesucristo, al equipar a hombres de Dios para ser pastores, líderes laicos y/o maestros de pastores para la excelencia en el servicio a Cristo en áreas estratégicas del ministerio.

Se busca cumplir con este propósito a través de un programa educativo y un ambiente de comunión y relaciones espirituales que enfatiza: una sumisión a la autoridad de las Escrituras, una vida de santidad personal, la autoridad de la iglesia local y la misión de penetrar el mundo con la verdad.único en su énfasis en predicación expositiva y su intima relación con la iglesia local. Entrenará hombres fieles para predicar apasionadamente la Palabra de Dios de tal manera que las iglesias existentes sean vivificadas; y nuevas iglesias plantadas en la Argentina y los países limítrofes.

El propósito de IDEAR es equipar a pastores, ancianos y diáconos sudamericanos para el ministerio, desarrollando un compromiso a la suficiencia y autoridad final de la Biblia, con un énfasis en la predicación expositiva.

POR QUÉ IDEAR

Diferentes estudios y encuestas muestran una situación desalentadora para Argentina y sus alrededores. La definición teológica es despreciada; y el entrenamiento formal ha sido pervertido. Los seminarios tradicionales adaptan sus currículos para ser aceptados oficialmente y para ganar prestigio institucional.

El liberalismo ha alcanzado a los seminarios tradicionales de las denominaciones más importantes. Además, la mayoría de los líderes carecen de entrenamiento; y la mayoría de los pastores evangélicos es autodidacta.

Las formas de liderazgo tradicionales están en crisis ya que existe una tendencia a un modelo episcopal de gobierno de la iglesia (movimiento neo-apostólico). Las conversiones reales y la alimentación espiritual son escasas, y por lo tanto el índice de deserción es alto.

EL MÉTODO

IDEAR está formado por un grupo de pastores y líderes que creen que la necesidad urgente de la iglesia evangélica es volver a exaltar la autoridad y suficiencia de las Escrituras. La manera bíblica de hacerlo es a través de la predicación vigorosa y fiel de la Palabra de Dios.

En IDEAR estamos comprometidos con la inerrancia, la autoridad absoluta y la suficiencia de las Escrituras. Creemos que la Palabra de Dios tiene vida en sí misma y es poderosa para impartirla a quienes están muertos en sus pecados (Stg 1:18) y para transformar a quienes ya han sido justificados por gracia (1 Tes 2:13; Heb 4.12).

Lo que la iglesia siempre ha necesitado, es recibir vida de parte de Dios. Esa vida fluye por medio de Su Palabra predicada, no por medio de actividades, programas, la música, la adoración, las oraciones, o cualquier otra actividad por más buena que sea.

NUESTRA CONFIANZA

Nuestra máxima confianza es nuestro énfasis único y concentrado en la predicación expositiva. Ofrecemos una preparación y un entrenamiento que proporciona el conocimiento técnico para la predicación eficaz de la Biblia.

IDEAR tiene estas características distintivas: un equipo de maestros con valores y convicciones en común; un grupo de estudiantes que hayan demostrado su compromiso con el ministerio y un carácter piadoso; un enfoque intencional en la exposición bíblica y una relación intima con la iglesia local.

DISTINTIVOS

#1 PRIORIDAD EXEGÉTICA

IDEAR no es un seminario teológico, aunque la teología correcta es producto de la exégesis exacta. IDEAR busca preparar a hombres fieles para ser exégetas precisos en la interpretación, explicación y aplicación de la Palabra de Dios, a fin de que Cristo sea claramente exaltado a través del predicador.

Se llama Exégesis a la aplicación consistente de los idiomas originales, la hermenéutica y la introducción bíblica sobre el texto de la Escritura. La exégesis forma la base y el corazón del currículo de IDEAR. Solamente a través de la exégesis precisa de la Palabra de Dios se puede realmente predicar expositivamente y construir una teología bíblica y sistemática.

Tanto la teología bíblica como la sistemática se sirven de la hermenéutica y la exégesis, para elaborar conclusiones basadas en el texto bíblico en lugar de la tradición histórica o el dogma. Algunas teologías sistemáticas descansan más sobre lo que se ha dicho a lo largo de la historia de la iglesia, otras más sobre lo que dicen las confesiones, o sobre elaboraciones más filosóficas.

Las disciplinas del primer nivel son las básicas, es decir, no se puede progresar en los niveles superiores sin un dominio razonable de los niveles inferiores. Introducción Bíblica es el material que se cubre en Panorama del AT I y II, y Panorama del NT I y II de IDEAR. Trata asuntos necesarios para considerar el contexto histórico-cultural (ver más adelante en este manual). Note que la exégesis bíblica toma los conocimientos del primer nivel y los combina en el análisis de un pasaje bíblico.

La manera apropiada de estudiar teología sistemática, y las demás disciplinas del tercer nivel, es utilizando la exégesis bíblica como su fuente principal de información. Si se hace de otra manera, el resultado será apegarse más a una tradición histórica o dogmática que a la revelación bíblica.

Finalmente, debe notarse que la exposición bíblica depende principalmente de la buena exégesis, pero se nutre también de las disciplinas del nivel 3. El gráfico permite visualizar como todas las disciplinas de estudio bíblico dependen, en un sentido, de un conocimiento correcto de las materias del nivel 1. Es por eso que ha resultado tan nociva la Alta Crítica (relacionada con la Introducción Bíblica), y ahora resulta tan peligroso el concepto moderno de hermenéutica que insiste en que la interpretación es de naturaleza subjetiva o que la interpretación objetiva es imposible.

#2 CENTRALIDAD DE LA IGLESIA

Los alumnos de IDEAR son miembros de iglesias locales en comunión plena, llamados a servir en sumisión al liderazgo. Todos los profesores sirven en funciones pastorales en iglesias locales. IDEAR procura entrenar a sus alumnos para que sean instrumentos útiles en la salvación de los no creyentes y en la santificación de los regenerados.

#3 CONVENIENCIA ACADÉMICA

IDEAR reconoce la importancia de la iglesia local. La modalidad de estudio se ha adecuado tomando en cuenta al pastor, de manera que no se descuiden las responsabilidades ministeriales. El estudio excelente consumirá muchas horas del pastor o líder, pero ese esfuerzo se verá inmediatamente reflejado en la calidad y mejora de su ministerio. El alumno invertirá menos tiempo en las actividades regulares que atendía antes de ingresar al Instituto; sin embargo la iglesia disfrutará de su crecimiento espiritual e intelectual. Estamos convencidos de que Dios bendice el ministerio que exalta Su palabra por sobre todas las cosas.

IDEAR reconoce que la mayoría de pastores tienen necesidades económicas y por ello desea hacer todo lo posible para que el pastor se pueda educar sin la barrera de altas tarifas y costos de materiales.

DECLARACIÓN DE FE

#1. SOBRE LA BIBLIA

1. Creemos que cada una de las palabras originales del texto bíblico, desde la primera hasta la última, TODAS las palabras, son el registro exacto de la mente y voluntad de Dios como él quiso que fuese. (Salmos 119:160; 2 Tim 3:16; Jn 10:34-35, Mt 5:18).

2. Creemos que el Espíritu Santo dirigió la selección de las palabras usadas asegurando la inexistencia de errores, pero respetando la personalidad de cada autor y su estilo. No seleccionó las palabras para los escritores, sino más bien que lo hizo a través de ellos. (2 Pe 1:20-21; 1 Pe 1:10-12; Jn 14:26; 16:13-14).

3. Creemos que la Biblia da evidencias claras de su autoría divina principalmente por:

a. Su contenido: habla con autoridad de cosas desconocidas por el hombre.
b. Su continuidad: a pesar de numerosos impedimentos posee unidad y armonía.
c. Su cumplimiento: cientos de profecías cumplidas en la historia.

4. Creemos que la Biblia es el ÚNICO medio por el cual Dios puede ser conocido. Ningún escrito humano puede llevarnos al conocimiento de Dios, porque la capacidad del hombre ha sido deformada por el pecado (1 Cor 2:12-14; 2Co 4:4) y porque el carácter de Dios es inalcanzable (1 Ti 6:15-16) Si Dios va a ser conocido debe ser por su propia iniciativa.

5. Creemos que las Escrituras han sido milagrosamente preservadas por Dios a trave1s de los siglos (Is 30:8; 1 Pe 1:23-25) Los manuscritos existentes actualmente dan pruebas de eso.

6. Por todo lo dicho, Creemos que las Escrituras son la única regla o autoridad final en cuanto a fe y práctica (2 Ti 3:16-17; Jn 10:35 (b); Jn 17:17).

7. Creemos que cada creyente tiene libertad, con respecto a otras personas, de acceder a lo que dice Dios en su Palabra, por medio de la iluminación del Espíritu Santo (1 Jn 2:20, 27); pero no para decidir que quiere decir cuando lo dice. La interpretación de las Escrituras no esta librada a los gustos y prejuicios del lector, sino a la interpretación del Autor (2 Pe 1:20-21).

8. Creemos que el método correcto de interpretación es el que da a cada palabra el sentido más natural, ordinario y acostumbrado en el idioma y bajo las circunstancias en que fueron dichas o escritas. Este es el método utilizado por el Señor y sus apóstoles, y el único que hace armonía todas las Escrituras.

#2. SOBRE DIOS

1. Creemos que Dios es el creador de todo lo que hay en el Universo (Gen 1), y que Él lo sustenta y gobierna soberanamente (como quiere) (Sal 115:3).

2. Creemos que hay un solo Dios (Dt 6:4), vivo y personal (1 Tes 1:9), perfecto en todos sus atributos (Mt 5:48).

3. Creemos que el único Dios existe en tres subsistencias (Mt 28:19; 2 Cor 13:14) de una misma sustancia (Jn 10:30; Ro 9:5; Hch 5:3-4), poder (Mt 28:18; Job 33:4) y eternidad (Jn 1:1; He 9:14); pero mutuamente distintas en cuanto a personalidad y oficios.

4. Los términos Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo indican que aunque las personas de la trinidad son iguales, se encuentran cada una en un orden de oficio y operación en el plan de la redención. Orden que no implica superioridad. El Padre no creó al Hijo; siempre existieron ambos. El Hijo depende del Padre tanto como el Padre del Hijo; y de igual manera con el Espíritu Santo.

#2.1. Dios el Padre

1. Creemos que Dios es espíritu (Jn 4:24) e invisible (1 Ti 6:16), y sin embargo esta vivo (1 Tes 1:9) y tiene personalidad (piensa, siente y tiene voluntad (Jn 6:38)).

Es el único ser sin causa, siempre existió, y depende solo de sí mismo para su existencia (Ex 3:14; Is 44:6).

Dios esta libre de toda limitación de espacio (1 Re 8:27) y de tiempo (Sal 90); y no necesita nada. Sus atributos morales son: santidad (Lv), Justicia (Gen 18:25), bondad (Mr 10:18) y verdad (1 Jn 5:20).

Además Dios sabe todo: pasado, presente y futuro (Sal 147:5; He 4:13); lo puede todo (Lc 1:37) (no puede pecar o mentir, porque no esta en su voluntad hacerlo); y esta presente personalmente en todas partes al mismo tiempo (Sal 139). Creemos que en su esencia y atributos Dios es inmutable, esto es, no cambia (Stg 1:17).

2. Creemos que Dios es Padre de Jesucristo (Ef 1:3), de la Nación de Israel (Ex 4:22), y de todos aquellos que creen en Cristo (Jn 1:12). No de todas sus criaturas (Jn 8:42,44).

3. Creemos que Dios Padre creó el mundo (Gn 1), mandó a Cristo (Jn 3:16), eligió a los que serían salvos (Ef 1:3-6), disciplina a sus hijos (He 12:9), resucitará a los muertos (1 Cor 15:15), juzgará al mundo ( 1 Pe 1:17); entre sus obras más sobresalientes.

#2.2. Dios el Hijo

1. Creemos que Cristo es Dios eterno y encarnado. No es un ángel, ni el más alto de los seres creados, ni el primero de ellos. Siempre existió. (Col 1:16-17). Como tal posee todos los atributos divinos. Él participó de la creación (Col 1:15).

2. Creemos que Cristo en su encarnación retuvo su deidad sin disminución (Col 2:9) pues fue engendrado por el Espíritu Santo en nacimiento virginal (Is 7:14, Mt 1:25). No se despojó de Su deidad sino más bien de su gloria (Fil 2:7).

3. Creemos que Cristo, al nacer de mujer, tomó para sí naturaleza humana completa: cuerpo, alma y espíritu (Lc 2, Ro 5:15). Él es el Mesías del Antiguo Testamento, cumplidor del pacto hecho a Abraham y a David. Es el Dios-hombre en forma indivisible (Jn 1).

4. Creemos que nació y vivió sin cometer pecado (2 Cor 5:21). Creemos que su muerte en la cruz satisfizo todas las demandas de la justicia de Dios y consiguió redención perfecta del pecado; proveyendo la única base posible para la salvación (Ro 3:21-25; 1 Pe 2:24), a saber: que Dios declara justo a quién no lo es, porque juzgó como impío a quién si lo era (2 Cor 5:21). De manera que Cristo es el único mediador entre Dios y los hombres (1 Ti 2:5).

5. Creemos que resucitó corporalmente de los muertos, venciendo la muerte y ascendiendo luego al cielo (Mt 28; Hch 1), donde intercede por los creyentes (He 7:25), es nuestro abogado (1 Jn 2:1), ejerce autoridad universal (Mt 28:18), y es cabeza de la Iglesia (Ef 1:22).

#2.3. Dios el Espíritu Santo

1. Creemos que el Espíritu Santo es Dios. Por lo tanto no ha sido creado y posee los mismos atributos (1 Co 2:11-12; Job 33:4; Sal 139:7-10), y realiza las mismas obras (Lc 1:35; Jn 3:6) que el Padre y que el Hijo.

2. Creemos que es una persona que posee intelecto (1 Cor 2:10-11), emociones (Ef 4:30) y voluntad (1 Cor 12:11).

3. Creemos que el Espíritu Santo participó en la creación (Job 33:4; Gen 1:2), en la encarnación de Cristo (Lc 1:35), en la inspiración de las Escrituras (2 Pe 1:21), y en la obra de salvación (Jn 3:6).

4. Creemos que la obra del Espíritu Santo es diferente en el Antiguo Testamento donde moraba solo en algunas personas, en forma momentánea, capacitándoles para trabajos especiales (Sal 51:11); que en el Nuevo Testamento donde esa morada es permanente (Jn 14:16), en cada creyente (1 Cor 12:13), y desde el momento de la salvación (Ef 1:13).

5. Creemos que su actividad divina incluye: convicción de pecado (Jn 16:7-9); frenar la manifestación total del pecado (2 Tes 2:7); glorificar al Señor Jesucristo (Jn 15:26); enseñar al creyente (Jn 14:26), y transformarlo a la imagen de Cristo en el proceso de la santificación (2 Cor 3:18).

6. Creemos que el Espíritu Santo bautiza (coloca en el cuerpo de Cristo) a todos los creyentes en el momento de la salvación, una vez y para siempre (1 Cor 12:13), independientemente de ellos tener o no conciencia de ello.

El hecho de que todos los creyentes son bautizados en el cuerpo no garantiza que se experimentará o se desplegará poder en la vida. Este poder se logra por la llenura del Espíritu, que es someterse a su control (Ef 5:18) en forma periódica.

7. Creemos que el Espíritu Santo es quién reparte los dones espirituales en la Iglesia para su edificación (1 Cor 12:4-11), como El quiere (1 Cor 12:11).

8. Creemos que los dones de apóstol, profecía, milagros, sanidades, lenguas, interpretaciones de lenguas, discernimientos de espíritus, y palabra de sabiduría y ciencia no son vigentes hoy. Son dones temporarios que tuvieron su propósito en la etapa inicial de la Iglesia, el fundamento (Ef 2:20). Fueron para confirmar el mensaje y su autoridad. Al concluirse el canon de las Escrituras, cesaron. (1 Cor 13:10; He 2:1-4).

Creemos que los dones vigentes son: servicio, enseñanza, exhortación, repartir, presidir o administrar, misericordia, y fe. Que un don espiritual es una capacidad sobrenatural dada por Dios para la edificación del cuerpo de Cristo. Cada creyente, hombre o mujer, posee por lo menos un don (1 Cor 12:11).

#3. SOBRE LOS ÁNGELES

1. Creemos que los ángeles son seres creados por Dios; que no se reproducen ni mueren, y por lo tanto su número es siempre el mismo. (Col 1:16-17; Mt 22:28-30; Lc 20:35-36).

2. Creemos que su morada está en los cielos (Mr 13:32, Jud 6) pero estan alrededor de nosotros en todo lugar (2 Re 6:17), en forma invisible pues son espíritus (He 1:7,14).

3. Son seres inteligentes (Sal 148:2) y con personalidad (Is 14:13-14); incontables en número (Sal 68:17; Mt 26:53) y sumamente poderosos (Sal 103:20). Tienen niveles de autoridad (Col 1:16-17) bajo las ordenes de Dios (Sal 103:21).

4. Su actividad principal es la del servicio de adoración a Dios (Ap 4:8; Is 6:3; Sal 148:1-2); pero también sirven a Cristo como mensajeros (Mt 13:41-42; Mt 24:31), y a los hombres (He 1:14).

5. Creemos que el ángel de mayor autoridad creado por Dios, llamado Lucero, se rebeló contra la autoridad de Dios, originando el pecado en su corazón y arrastrando tras sí la tercera parte de los ángeles, que hoy les sirven como demonios (Ez 28:12-19; Is 14:12-14; Ap 12:4).

6. Creemos que Satanás es la encarnación del mal (todo lo que se opone a Dios), el padre de la mentira (Jn 8:44), el engañador de este mundo (Ap 12:19). Y al ser obedecido por Adán y Eva se constituyo en el príncipe de este mundo (Jn 16:11), el dios de este siglo (2 Cor 4:4). Sus propósitos son oponerse a los propósitos de Dios, impidiendo que los hombres le obedezcan (Ef 2:1-2; 2 Cor 4:4).

7. Creemos que Cristo venció en la cruz a Sabanas (He 2:14) y aseguró su juicio, que ahora espera, en el infierno (Ez 28:19; Ap 20:10). Por esta razón los creyentes pueden tener victoria sobre él (1 Jn 2:13; 5:18-19).

#4. SOBRE EL HOMBRE

1. Creemos que el hombre fue creado por Dios a su imagen y semejanza. Esto es, con personalidad: emociones, inteligencia y determinación propia (Gen 1:26-27; 2:7). Creemos que la imagen de Dios en el hombre le otorga la dignidad, sea o no creyente (Gen 9:6, Stg 3:9).

2. Creemos que, como con el resto de su creación, el propósito de Dios al crear al hombre fue manifestar algún aspecto de su persona. Siendo exclusivamente humano tiene el privilegio de manifestar la santidad y el amor que Dios es. (Ro 11:36; Col 1:16).

3. Creemos que el ser del hombre está constituido por dos partes; una material (cuerpo), y la otra inmaterial (alma/espíritu) (2 Cor 7:1). Creemos que el alma se propaga por generación (He 7:9-10).

4. Creemos que la caída de Adán trajo como consecuencia la muerte espiritual para toda su descendencia. Toda la raza humana pecó en Adán, se enemistó con Dios y quedó bajo Su castigo justo en el infierno (Gen 3:1-19; Ro 3:23; 5:12-19).

5. Creemos que cada hombre, a partir de Adán, nace con todas sus capacidades arruinadas por el pecado (Ef 4:17-19). Lo que lo hace incapaz de conocer, amar o buscar a Dios (Ro 3:10-19). Creemos que el hombre nace pecador, no se hace (Sal 51:5; 58:3).

6. Creemos que el alma de cada hombre es indestructible. Luego de la muerte, cada persona resucitará físicamente (Dn 12:2; Ap 20:11-15): los salvados para vida eterna y los no salvados para condenación eterna y conciente en el infierno (Ro 8:23; 2 Cor 4:14; Ap 20:11-15; Dn 12:2).

#5. SOBRE LA SALVACIÓN

1. Creemos que cada rasgo de la salvación del hombre, desde su comienzo hasta su final consumación en los cielos, es una obra de Dios en favor del hombre y no una obra del hombre en servicio de Dios (Sal 3:8; Jon 2:9; Ef 2:1-10).

2. Creemos que la muerte de Cristo en la cruz como ofrenda por el pecado, es el único medio por el que los pecadores pueden ser salvos (Hch 4:12; Jn 14:6). Creemos que esa muerte fue en favor de todos quienes abrían de creer en él (los elegidos) (Isa 53; Cor 5:14-15). Los hombres se salvan bajo la única condición de la fe personal, y se condenan por falta de dicha fe. Creemos que la fe salvadora es inseparable del arrepentimiento de pecados (Hch 2:37-38; 11:18; 16:30-31).

3. Creemos que todo aquel que, arrepentido de su pecado, confía en Cristo como su Salvador, al instante, es regenerado o nacido de nuevo. El Espíritu Santo da al creyente la simiente divina (1 Jn 3:9; 2 Cor 5:17). La justificación es por gracia solamente, a través de fe solamente por Cristo solamente.

4. Creemos que en ese instante Dios le declara Justo (Ro 5:1), imputando sus pecados a Cristo, y la justicia de Cristo a él. El sacrificio de Cristo satisfizo las demandas de la justicia de Dios (Ro 3:26; 2 Cor 5:21; Col 2:14: 1 Pe 2:24).

5. Creemos que Dios ha elegido a algunos para que sean salvos, es decir, que determinó quienes habrían de creer (Ef 1:4,5; 1 Pe 1:2). Esta elección es inmutable (Ro 8:30) y determinada antes de la creación del hombre (2 Ti 1:9; 2 Ts 2:13-14).

La única base en que se apoya es la gracia, pues:

a. La salvación es por gracia, no por obras previstas o realizadas (Ro 11:5-6).
b. Ningún ser humano caído puede producir cualidades dignas de aceptación (Incluida la fe), a no ser que sean implantadas por acción de Dios (Ro 9:10-13; Jn 6:44; Ef 2:8).

Dios indica quienes son los elegidos con un llamamiento eficaz, en el momento de la regeneración, no en la cruz. Cristo murió por todo el mundo (Jn 3:16; 2 Cor 5:19; 1Jn 2:2).

6. Ya que según la Biblia no hay quién busque a Dios (Ro 3:10), y todos los hombres están bajo Satanás (2 Cor 4:4; Ef 2:3; 1 Jn 5:19); la única posibilidad de que un hombre acuda a Jesús y se convierta, es que el Espíritu Santo le llame, que le ilumine y le de convicción para confiar (Ro 8:30; Jn 6:44; Ef 2:8-9; Jn 16:7-11).

7. Creemos que los que son salvos no pueden volverse a perder (Ro 8:30; Ef 4:30; Jn 10:27-30).

8. Creemos que en el mismo momento que una persona cree en Cristo es santificada (puesta aparte para Dios) (1 Cor 1:2; 6:11). Luego, a través de su experiencia el creyente cambia a la imagen de Cristo en forma progresiva, por medio de Espíritu Santo y la Palabra. (2 Cor 3:18; Ef 4:11-15). Por último, el creyente será transformado en la semejanza de Cristo por su aparición en gloria (Fil 1:6; 3:20, 1 Tes 5:23).

9. Creemos que el creyente será presentado sin mancha delante de la presencia de la gloria de Dios (Jud 24: 2 Cor 11:2; Ef 5:25-27). Con un cuerpo renovado cada uno participará de la gloria de Cristo (Fil 3:21; Col 3:4; Ro 8:18).

#6. SOBRE LA IGLESIA

1. Creemos que cada cristiano forma parte del cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, por medio del bautismo del Espíritu Santo. Cristo es la cabeza de ese cuerpo, y por lo tanto su única autoridad. (1 Cor 12:12-13; Ef 1:22-23; 4:15).

2. Creemos que la Iglesia es un plan distinto de Israel. Es un misterio que Dios tenía escondido para esta época. (Ef 3:5-6; Ro 16:25; Col 1:26-27). Creemos que la Iglesia comenzó en Pentecostés; que Cristo la fundó y los Apóstoles pusieron su cimiento; que aun hoy sigue edificándose, y lo hará hasta ser raptada por el Señor (Ef 2:20-21; 1 Pe 2:6-7).

3. Creemos que el propósito de la Iglesia es glorificar al Señor (Ef 1:5-6; 11-14) provocando a celo a Israel (Ro 11:11-15); proclamando el evangelio al mundo (Mt 28:19-20); demostrando unidad (Jn 17) y amor (Jn 13:35); edificando a los miembros (Ef 4:16); y apartándose para Dios (Ef 5:25-27).

4. Creemos que la manifestación de la Iglesia universal es la Iglesia local (1 Cor 1:2). Por los siguientes pasajes Creemos que congregarse en una Iglesia local es un mandato bíblico: 1 Ti 3:14-15; Ef 4:11-16; Col 1:18; Ef 1:22-23.

5. Creemos que la autoridad de la Iglesia reside en cada Iglesia como una entidad autónoma, con ninguna persona u organización sobre ella sino solamente Cristo, Su Cabeza. No hay organización eclesiástica mas alta que la Iglesia (Hch 20:28).

6. Creemos que la Biblia menciona solo dos oficios para guiar cada Iglesia local: los pastores, llamados también ancianos u obispos (Hch 20:17,28; Tito 1:5,7) y los diáconos (o diaconizas) (1Ti 3:1-13). Los primeros, responsables de supervisar, y los últimos de servir. Para lo cual ambos deben cumplir con requisitos: 1Ti 3 y Tit 1.

7. Creemos que Jesús dejó dos ordenanzas específicas para la Iglesia:

a. El Bautismo. Que debe ser por inmersión y posterior a la salvación. Simboliza una relación o unión con Cristo, en su muerte y resurrección (Ro 6). Al ser una identificación pública con Cristo, lo es también con la Iglesia, Su cuerpo (Hch 8; Mt 28; Hch 2:41).
b. La Santa Cena. Que es una memoria o recuerdo de la muerte de Cristo (1Cor 11:23-25), una manifestación de comunión presente con Cristo (1Cor 10:21) y con el cuerpo (1Cor 10:16-17); y una anticipación de su venida (1Cor 11:26).

8. Creemos que solo es conveniente la comunión entre las Iglesias locales que mantengan los mismos principios y prácticas tomadas de la Biblia (1Ti 6:3-5; Ro 16:17). El cristiano debe separarse de los apostatas (Judas, 2 Jn 9:11, 2P 2), los profesantes que practican el pecado (2 Cor 6:14-16), y los hermanos desordenados (1 Cor 5:10). No acepto la idea de participar en un movimiento ecuménico, con poder político, por esas mismas razones.

9. Creemos que la Iglesia tiene la responsabilidad de disciplinar a los hermanos que: a) causen divisiones (Ro 16:17-18; b) enseñen el error (1Ti 1:20, 2Ti 2:17-18); c) pequen abiertamente (1Cor 5:1-13; 1Ti 5:20); d) anden desordenadamente (2 Tes 3:6-15).

#7. SOBRE EL FUTURO

1. Creemos que el próximo evento en el plan de Dios es el arrebatamiento de la Iglesia, los muertos y vivos en Cristo (1Tes 4:13-18). Este acontecimiento marca el fin de la Iglesia y principio de la tribulación, período de siete años, luego de los cuales se establecerá el reino de mil años de Cristo (1 Tes 5:1-9: Ro 5:9).

2. Luego de raptada, la Iglesia comparecerá ante el Tribunal de Cristo (2 Cor 5:10; Ro 14:10). Donde se harán manifiestas las obras e intenciones de cada uno para recibir o no recompensas. Entonces la Iglesia será presentada a Cristo como su esposa en las Bodas del Cordero (Ap 19:7,8: Ef 5:25-27).

3. La tribulación será un tiempo de disciplina sobre Israel para tornarlos al arrepentimiento (Dn 12:1; Jer 30:7); y de ira sobre el mundo (2 Tes 1:6-9). Durante este tiempo estará operando sobre la tierra la trinidad satánica: el dragón, la bestia y el falso profeta (Ap 16:13-16; 2 Tes 2:4; Ap 13).

4. Creemos que la tribulación culminará con la segunda venida de Cristo en la batalla de Armagedón (Ap 16:13-16; 19:17-19). Inmediatamente el Señor lanzará al lago de fuego a la bestia y al falso profeta (Ap 19:20). Juzgara a los Israelitas sobrevivientes, según su fidelidad (Mt 24 y 25); y a las naciones gentiles, según el trato dado a los judíos fieles (Mat 25:31-46). En este momento, antes del reino, resucitan los santos del Antiguo Testamento y los muertos en la tribulación (Ap 20:4; Is 26:19-21; Dn 12:2).

5. Jesús reinará mil años literales sobre toda la tierra (Ap 20) Durante este período no habrá actividad satánica ni mundana y sin embargo habrá revelación pecaminosa (Ap 20:3, 7-9).

6. Dios purificará la creación (2 Pe 3:7-10), echará al diablo y sus ángeles al infierno (Ap 20:10) y juzgará a todos los muertos sin Cristo (Ap 20:11-15). Entonces Dios creará un cielo nuevo y una tierra nueva (2 Pe 3:13, Ap 21:1) y Dios morará con los hombres por la eternidad (Ap 21:3).